e ha observado que los individuos que muestran una etapa
de sueño satisfactoria tienen precisamente un estilo
de vida y hábitos alimenticios que promueven un
buen dormir. Estos hábitos y conductas se conocen
como "higiene del sueño" y ejercen positivos
efectos sobre la etapa del sueño, desde que ésta
se inicia, durante ella y al despertar, levantarse y en
el transcurso de la vigilia. La mayoría de las
reglas de higiene del sueño son un asunto de sentido
común. Las técnicas y sugerencias que se
entregan en este artículo ayudarán a sus
lectores a dormir mejor.
Estimulantes
La cafeína estimula el cerebro e interfiere con
el sueño. Por ésto se recomienda no ingerir
café, te, bebidas cola, cocoa, chocolate y medicamentos
que contengan cafeína, las últimas tres
o cuatro horas antes de iniciar el sueño.
En general, una ingesta moderada de cafeína a
lo largo del día no interfiere con un buen dormir,
sin embargo una ingesta alta y regular de cafeina durante
el día puede conducir al surgimiento de síntomas
de privación en la noche los que perturbarán
el sueño.
La nicotina es otra droga estimulante que interfiere
con un buen dormir.Los síntomas de privación
de nicotina nocturnos pueden interrumpir el sueño.
Los fumadores que han suspendido el hábito desarrollan
un estado de privación de la droga que gatilla
dificultades para iniciar el sueño, el cual es
interrumpido en forma frecuente durante la noche.
Alcohol
Uno de los efectos del alcohol es lentificar la actividad
cerebral. Cuando se bebe un trago al acostarse, puede
que el alcohol ayude a inducir el sueño en una
primera etapa del mismo pero lo interrumpirá en
sus etapas posteriores.
Una copa antes de acostarse puede traducirse en muchos
despertares durante la noche. Del mismo modo, puede ocasionar
pesadillas y dolor de cabeza matinal.
Para obtener un sueño reparador, las bebidas alcohólicas
deben evitarse entre cuatro a seis horas antes de iniciar
el sueño.
Ejercicio Físico
Hacer ejercicio en forma regular ayuda a las personas
a dormir mejor. Sus efectos beneficiosos, sin embargo,
dependen de la hora del día en que se efectúe
el ejercicio y el estado físico general del individuo.
Las personas en buenas condiciones físicas deben
evitarlo seis horas antes de acostarse. El ejercicio realizado
en la mañana no afecta al sueño nocturno,
pero si se lo efectúa en tiempos cercanos a la
hora de acostarse es posible que provoque alteraciones
en el sueño. Por otra parte, el ejercicio irregular,una
actividad física limitada y vida muy sedentaria
puede conducir a padecer de insomnio.
Medio Ambiente
Una cama confortable y una pieza tranquila y oscura es
el mejor ambiente para una buena noche de sueño.
Algunas personas parecen adaptarse fácilmente a
los cambios ambientales, pero otros (como los insomnes
y ancianos), pueden ver afectado su sueño por los
más ínfimos cambios (de temperatura, luz,
ruidos, etc.) o al alojar en un hotel o donde amigos o
parientes.
Cuando la luz de la calle puede ser un problema, hay
que solucionarlo con buenas cortinas oscuras, persianas
especiales o un antifaz. El problema de los ruidos puede
solucionarse con orejeras o material de aislamiento en
las ventanas.
Dieta
Ingerir una comida abundante antes de irse a la cama puede
interferir con el inicio del sueño y su mantención
durante la noche. Es recomendable, asimismo, evitar en
cualquier momento del día las comidas pesadas o
ingerir alimentos que puedan causarle una indigestión
y muy en especial en la cena.
Lo mejor es una comida liviana antes de acostarse la
que, generalmente, promueve el sueño. La ingesta
de leche y otros productos lácteos que contienen
triptófano, una substancia natural con efectos
hipnóticos, es aconsejable como cena liviana antes
de irse a la cama.
Disminuya el tiempo que pasa despierto en la
cama
El estrés contribuye a gatillar muchos problemas
de sueño. Las personas con dificultades para dormirse,
algunas veces muestran ciertos hábitos que las
promueven. Tomar siestas regulares, ingesta excesiva de
cafeína, beber alcohol al acostarse, trabajar en
la noche y dormirse en un horario irregular, desadapta
el esquema de sueño nocturno.
Si la persona ha sufrido de estrés y ya ha eliminado
su fuente, las conductas enumeradas anteriormente pueden
contribuir a que continúen los problemas de sueño.
Se desarrolla de este modo, un ciclo repetitivo de dificultades
para iniciar el sueño que se traducen en tensión
y miedo al insomnio. Incluso, la persona puede asociar
su dormitorio con sus intentos fallidos para quedarse
dormido y con tensión y ansiedad. Esta asociación
la conduce a cambiar de lugar, por ejemplo, dormir en
el sofá o en una silla ya que se siente incapaz
de hacerlo en su propio dormitorio. Este tenómeno
se denomina "condicionamiento" y tiene un tratamiento
eficaz con dos técnicas: control del estímulo
y restricción del sueño.
Control del Estímulo, intenta reestablecer la
conexión entre el sueño y el dormitorio.
Para ello, reduce la cantidad de tiempo que la persona
pasa en la cama, Los principios de la higiene del sueño
y la técnica de control del estímulo son
muchas veces empleadas en conjunto para tratar el insomnio.
Restricción del Sueño, es una técnica
que reduce la cantidad de tiempo que el individuo pasa
en la cama, estimulando de esta manera el tiempo real.
en que la persona realmente duerme.
El entrenamiento lo hace un especialista en problemas
de sueño. Incluye un registro del tiempo que se
pasa en la cama, asimismo, las caracteríscas del
sueño por registro prolongado de una o dos semanas.Como
la calidad del sueño mejora, se ajusta el forma
apropiada el horario de sueño.
El control del estímulo e higiene del sueño
puede utilizarse en combinación con la restricción
del sueño. Un buen consejo para las personas con
problemas para dormirse es " no observar la hora
en el reloj del velador".
Manejo del Estrés
El estrés puede ser una situación común
que comúnmente gatilla problemas de sueño.
Realizar actividades relajadas alrededor del tiempo del
irse a la cama puede aliviar la tensión y promover
el sueño. Intentar en forma consciente aclarar
los problemas y darle solución puede tener un efecto
positivo en la calidad del sueño. Conversar con
amigos y colegas para ventilar estos problemas puede ser
de utilidad.
Ejercicios de relajación, meditación, biofeedback
y la hiipnosis, algunas veces son prácticas beneficiosas
para aliviar los problemas del sueño. El entrenamiento
en estas técnicas lo imparten psicólogos,
médicos y otros profesionales de la salud.
Darle un tiempo u hora específica a la identificación
de los problemas es una buena medida, en otras palabras,
es designar una hora particular para las preocupaciones,
tiempo que debe dedicarse a su posible solución.
Puede usted sentarse solo en un lugar tranquilo por unos
30 minutos. Ocupe algunas tarjetas y escriba allí
cada una de sus preocupaciones, utilizando una tarjeta
por cada problema. Estos pueden variar desde asuntos mundanos
(fecha del cumpleaños del cónyuge, hijos,
parientes, amigos) a asuntos más serios (problemas
económicos o de relaciones interpersonales). Cuando
las haya escrito todas, ordene las tarjetas de acuerdo
al grado de preocupación que le producen y a la
facilidad para resolver el problema.
Como la totalidad en si puede no tener solución,
los pequeños progresos en idear estas soluciones
en algunos problemas, le será de gran ayuda. Al
dia siguiente vuelva a examinar las hojas y comience a
trabajar en las que ha encontrado alguna solución,
desde las más simples a las más complejas.
Resumiendo lo más importante
La práctica de una buena higiene del sueño
mejora los problemas de sueño en muchas personas.
El control de estímulos y la restricción
del sueño enseñados por un especialista
pueden ser estrategias adecuadas para resolver sus problemas
para dormir.
Lo importante es la constancia en mantener buenos hábitos
y prácticar las reglas de higiene dadas la que
conduce al éxito en la solución de sus trastornos
del sueño.
Sin embargo, si no ha logrado resultados en un mes y
medio de práctica de higiene del sueño y
los otros consejos que u ha extraídor de este artículo,
es recomendable que considere seriamente la posibilidad
de buscar ayuda profesional en un médico especialista
en trastornos del sueño.